La dificultad para hablar inglés es un reto para muchos españoles, y hay varios factores que explican por qué se nos puede dificultar dominar este idioma. Uno de los principales obstáculos es la falta de inmersión. En España, aunque el inglés está presente en la educación desde temprana edad, la exposición real al idioma en la vida cotidiana es limitada. Fuera de las aulas, la mayoría de los españoles no tiene muchas oportunidades para practicar el inglés de manera natural, y además, los medios de comunicación, como películas y series, se doblan al español, lo que reduce aún más el contacto directo con el idioma.
Otro factor importante es el sistema educativo. A pesar de que el inglés forma parte del currículum escolar, durante muchos años se ha enseñado de manera teórica y enfocada en la gramática, en lugar de centrarse en la comunicación oral. Esta metodología ha dado lugar a una generación que puede entender el inglés escrito y las reglas gramaticales, pero que se siente insegura o incómoda al hablarlo. Las clases a menudo no proporcionan suficiente práctica conversacional, lo que refuerza esta barrera.
Además, está el tema de la fonética y el acento. El inglés tiene muchos sonidos que no existen en el español, y los españoles tienden a sentirse inseguros al pronunciarlos, especialmente cuando se trata de las consonantes “th” o las vocales más abiertas. Esta diferencia en sonidos lleva a una inhibición por miedo al error, lo que crea un círculo vicioso: cuanto menos se habla, más inseguridad genera, y así se evita hablarlo en situaciones sociales.
Otro punto relevante es la percepción cultural. Durante mucho tiempo, no se le ha dado la misma importancia al aprendizaje del inglés en España que en otros países europeos, donde la educación bilingüe o los intercambios internacionales son más comunes. Aunque esto ha cambiado en los últimos años, todavía existe una mentalidad en la que hablar otro idioma puede causar incomodidad o vergüenza, especialmente cuando se teme hacer el ridículo por los errores.
Por último, la falta de confianza es clave. A menudo los españoles creen que necesitan un nivel casi perfecto antes de lanzarse a hablar en inglés, lo que provoca una falta de práctica. Este perfeccionismo, sumado al miedo al error, impide que se aprovechen oportunidades reales de mejorar.
Afortunadamente, en la actualidad, más españoles están reconociendo la importancia del inglés y buscando maneras de mejorar, ya sea a través de la práctica en plataformas online, intercambios lingüísticos o viajes al extranjero. La clave está en cambiar la mentalidad hacia una actitud más abierta y proactiva, aceptando que los errores son parte del proceso de aprendizaje.
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